lunes, 4 de noviembre de 2019

¿Existe el tutor ideal?

La tarea de ser tutor es una de las más exigentes dentro del campo de la docencia. Y lo es porque a muchos de nosotros no se nos ha preparado para tal fin. 
Es por ello que quiero resaltar cinco cualidades que desde mi punto de vista son esenciales para ejercer como tutor :
1. Ser empáticoLa empatía es una cualidad esencial para un profesor y, como no, para un buen tutor. Conseguir empatizar con los alumnos no es tarea fácil. Recordemos que por empatía entendemos la cualidad que tienen las personas de ponerse en la piel de otra, la capacidad de escuchar al otro, la virtud de compartir sus logros, miedos, esperanzas… Un profesor empático será capaz de cohesionar un grupo, de ser justo y objetivo y, lo más importante, de ganarse el respeto y la admiración de sus tutorados.
2. Ser resiliente. Otra cualidad esencial que destacaría de un buen tutor sería la resiliencia. Vivimos en una sociedad donde cada vez es más difícil separar lo académico de lo familiar. El tutor resilente es aquel que es capaz de sacar lo mejor de cada uno de sus tutorados aún más cuando los problemas de su entorno sean muy desfavorables. 
3. Estar informado. Otro aspecto que considero esencial en la labor de todo buen tutor es la información que este maneja sobre el tutorando. Cuanta más información poseamos de nuestros tutorados, más fácil será poder entenderlos, acompañarlos en su proceso madurativo y de aprendizaje y ayudarlos en los momentos de adversidad. Es importante que el tutor domine el historial académico y personal, tenga un contacto fluido con su familia y con el propio alumno, que recabe información del resto de profesores y tenga actualizados todos aquellos datos que crea pertinentes.
4. Ser polivalente.  Debemos estar alerta a las necesidades del alumnado y saber priorizar cuándo conviene ser tutor y cuándo conviene ser profesor. Muchos profesores se quejan de que su grupo va más atrasado que otros porque en muchas de sus clases siempre «se pierde» algo de tiempo con temas de tutoría. A mí más que pérdida de tiempo, preferiría hablar de «inversión de tiempo». En muchas ocasiones esa «inversión de tiempo» redunda positivamente en el ambiente y clima del grupo.
5. Actuar con inmediatez. Otra cualidad que considero esencial en un tutor es la inmediatez para resolver un conflicto individual o grupal. Hay que saber ver cuándo un conflicto necesita mediarse o bien sancionarse. De la rapidez de la actuación depende en gran medida el éxito o resolución de ese conflicto. Un conflicto mal resuelto siempre acabará por reaparecer y cada vez se hará más difícil su resolución.
No cabe duda de que para ser tutor se necesitan muchas otras cualidades que no sólo estas cinco que acabo de enunciar. 

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