sábado, 19 de octubre de 2019

El libro Blanco: un nuevo diseño de educación

La publicación del Libro Blanco de la Profesión Docente de José Antonio Marina propone un cambio en el papel del docente y la transformación del sistema educativo. Esta propuesta pretende una carrera docente similar a la de los médicos en España, que dure siete años, dos más que en la actualidad, y con procesos selectivos y prácticas remuneradas.

 Asimismo, propone evaluaciones a los docentes, que tengan consecuencias en el desarrollo de la carrera y en la retribución.
Marina y sus colaboradores indican que en la formación del profesorado puede optarse por abrirla a todo el mundo y seleccionar al final del proceso, como ocurre en la actualidad, o por seleccionar al principio, que, a su juicio, "es la mejor solución, porque la formación de alto nivel es cara, y no puede estar masificada". Quedaría diseñada de la siguiente forma:
1. Formación de grado

2. Prueba de selección, de nivel nacional, para ingresar en el proceso de profesionalización y especialización docente, que tendría tres años de duración.
3. Máster teórico-práctico de un año de duración, impartidos en una red de Centros Superiores de Formación del profesorado, diseñados de acuerdo con las comunidades autónomas, que trabajarían de manera coordinada con el Consejo Pedagógico del Estado, y que estarían también encargados de la formación de directores e inspectores, y de la formación continua.
4. Pruebas nacionales de acceso a esos Centros superiores entre graduados, por áreas de conocimiento. Esta prueba sería homogénea en todo el país. En función de la nota obtenida, el estudiante podría elegir un Centro Superior de Formación. Los 25% mejores, serían becados y en caso de que eligieran un centro situado en una ciudad distinta a la suya esa beca incluiría los gastos de residencia y manutención.
Una vez superado el curso de manera satisfactoria, el alumno ejercería de profesor en prácticas durante dos años, bajo la supervisión de un tutor y recibiendo un salario adecuado. Después, aquellos que quisieran opositar para conseguir su plaza se someterían a un examen final y una vez convertidos en docentes serán evaluados periódicamente y se exigirá un aprendizaje constante.
Pero la base fundamental está en la calidad de esta educación y el uso que se haga de ella y para ello el estado y la sociedad deben mostrar su apoyo. Muchos de los cambios propuestos están a la orden del día a pesar de haber pasado ya 4 años desde su publicación, pero creo que el cumplimiento de todas sería complicado. Muchas cosas tendrían que cambiar, pero en un futuro...¿quién sabe?.








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